Las averías de coche más frecuentes en verano (y cómo evitarlas)
El verano es sinónimo de vacaciones, viajes largos y miles de kilómetros por carretera. Sin embargo, también es la época del año en la que más averías sufren los vehículos. Las altas temperaturas, el uso intensivo del aire acondicionado, los atascos y los coches cargados con equipaje someten a la mecánica a un esfuerzo extra.
La buena noticia es que muchas de estas averías pueden evitarse con una revisión preventiva antes de salir de viaje.
1. Sobrecalentamiento del motor
El sobrecalentamiento del motor es una de las averías más habituales durante los meses de verano.
Las principales causas suelen ser:
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Nivel bajo de líquido refrigerante.
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Fugas en el circuito.
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Manguitos deteriorados.
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Radiador obstruido.
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Termostato o electroventilador averiados.
Si el indicador de temperatura sube más de lo normal o aparece el testigo del motor, detén el vehículo en un lugar seguro y apaga el motor. Nunca abras el vaso de expansión mientras el motor esté caliente, ya que el sistema trabaja a presión y podrías sufrir quemaduras.
Cómo prevenirlo
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Comprueba el nivel del refrigerante con el motor frío.
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Revisa el estado de manguitos y abrazaderas.
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Sustituye el refrigerante según las recomendaciones del fabricante.
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Verifica que no existan pérdidas bajo el vehículo.
2. La batería también sufre con el calor
Aunque muchas personas relacionan los problemas de batería con el invierno, las altas temperaturas aceleran su desgaste interno y reducen considerablemente su vida útil.
Una batería en mal estado puede provocar:
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Dificultad para arrancar.
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Fallos eléctricos.
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Luces con menor intensidad.
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Descarga completa durante un viaje.
Si tu batería tiene más de cuatro años, es recomendable comprobar su estado antes de las vacaciones.
Consejo: una prueba de carga puede evitar que te quedes tirado en plena carretera.
3. Neumáticos: el calor multiplica el riesgo
Los neumáticos trabajan a temperaturas muy elevadas durante el verano. Si además circulas con el coche cargado y una presión incorrecta, aumenta considerablemente el riesgo de:
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Reventones.
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Pinchazos.
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Desgaste irregular.
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Mayor distancia de frenado.
La presión siempre debe comprobarse en frío y adaptarse a la carga que va a soportar el vehículo.
También es importante revisar:
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Profundidad del dibujo.
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Grietas.
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Cortes.
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Deformaciones en los flancos.
Un neumático en mal estado puede comprometer seriamente la seguridad del viaje.
4. Aire acondicionado: cuando más lo necesitas
Durante el verano el sistema de climatización funciona prácticamente de manera continua.
Si notas alguno de estos síntomas:
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No enfría correctamente.
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Sale aire caliente.
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Aparecen malos olores.
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Escuchas ruidos extraños.
Es posible que exista una fuga de gas, un filtro de habitáculo saturado o un problema en el compresor.
Mantener el aire acondicionado en buen estado no solo mejora el confort; también reduce la fatiga del conductor y aumenta la seguridad.
5. Frenos más exigidos
Con el vehículo cargado, las altas temperaturas y los descensos prolongados, el sistema de frenos trabaja mucho más.
Conviene revisar:
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Pastillas.
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Discos.
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Líquido de frenos.
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Estado general del sistema.
Si notas vibraciones, ruidos o un aumento de la distancia de frenado, acude cuanto antes al taller.
6. Revisión de líquidos y mantenimiento general
Antes de iniciar cualquier viaje largo es recomendable revisar todos los líquidos del vehículo:
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Aceite del motor.
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Refrigerante.
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Líquido de frenos.
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Dirección asistida (si aplica).
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Limpiaparabrisas.
También conviene inspeccionar:
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Correas.
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Filtros.
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Manguitos.
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Escobillas limpiaparabrisas.
Un pequeño mantenimiento puede evitar averías mucho más costosas.
Consejos para viajar sin averías este verano
Antes de salir de vacaciones dedica unos minutos a revisar tu vehículo.
✔ Comprueba la presión y el estado de los neumáticos.
✔ Revisa la batería.
✔ Verifica todos los niveles.
✔ Comprueba que el aire acondicionado funciona correctamente.
✔ Evita sobrecargar el coche.
✔ Distribuye correctamente el peso del equipaje.
✔ Lleva agua, chaleco reflectante y una baliza V16 homologada.
¿Qué hacer si tu coche se avería?
Si sufres una avería durante el viaje:
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Detén el vehículo en un lugar seguro.
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Activa las luces de emergencia.
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Señaliza la incidencia con una baliza V16 homologada.
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Sitúate fuera de la calzada siempre que sea posible.
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Contacta con la asistencia en carretera.
No intentes continuar circulando si el vehículo presenta síntomas de sobrecalentamiento o fallos mecánicos importantes.
Prevenir siempre es más barato que reparar
La mayoría de las averías que aparecen en verano pueden evitarse con una revisión preventiva. Comprobar el estado de la batería, los neumáticos, el sistema de refrigeración o los frenos apenas requiere unos minutos y puede evitar reparaciones costosas, además de mejorar la seguridad durante el viaje.
Si vas a recorrer muchos kilómetros estas vacaciones, prepara tu coche con antelación y viaja con la tranquilidad de saber que todo está en perfecto estado.